6 jul. 2020

Ennio Morricone (1928-2020)


No tengo dudas de que es el compositor de bandas sonoras que más melodías hermosas le dio al cine. Por otro lado también creo que muchas veces sus composiciones superaron a las películas. Hay algo en el estilo de Morricone que puede hacer que la música absorba a la película por completo, logrando a veces que las imagenes se subordinen a la música. Muchos de los momentos más emocionantes son pequeñas ideas que van creciendo y elaborándose sobre la marcha, haciendo que cierto elemento se prolongue hasta un éxtasis climático. Esto puede ir en detrimento de la película, o mejor dicho, el cineasta que trabaja con Morricone tiene que conocer el poder de su música, y entender qué lugar darle. El director más históricamente asociado a su obra es Leone, y muchas veces este se entregó por completo. Quizás por eso se lo asocie tan fácilmente a esos duelos de miradas prolongadísimos, que a mi nunca me interesaron mucho más que por el placer de la entrega total a las riendas de Ennio. Tomo por ejemplo la secuencia del cementerio en El bueno, el malo y el feo. La corrida del personaje desaparece progresivamente mientras Morricone toma el poder de la extensísima escena. Esto puede producir ese extraño desbalance, y en mi caso, lo que termino disfrutando es un momento estético donde la música gobierna. Por supuesto que también están quienes lo manejaron a la perfección. La música en cine tiene esa rica contradicción de que, en cierta forma, a veces necesita "no ser escuchada". Pero hoy nos interesa Morricone. Y para agradecerle compilé 6 de sus composiciones que son algunas de las que más disfruto:


"Theme", A fistful of dollars (Sergio Leone, 1964)




"Death of a Dog/End Credits", White Dog (Samuel Fuller, 1982)




"Un amico (Titoli), Revolver (Sergio Sollima, 1973)




"Overture" The Hateful Eight (Quentin Tarantino, 2015)




"L'arena" Il Mercenario (Sergio Corbucci, 1968)




"Where", Mission to Mars (Brian de Palma, 2000)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario