30 may. 2020

The Lonedale Operator


David W. Griffith, 1911

Uno de los cortos de Griffith del período anterior a El nacimiento de una nación, esos en los que se puede ver que estaba todo ya hecho.

En el libro La cosa en cine, Angel Faretta se encarga de analizar A Corner in Wheat, de 1909, donde están presentes todos los elementos de la teoría del concepto del cine. Es como si cada uno de esos cortos, que son historias enteras narradas en no más de 15 minutos, ya trajeran consigo a la cosmovisión completa de los autores clásicos. Comparto The Lonedale Operator porque hay un elemento puntual que me pareció extraordinario.



La joven operadora, que reemplaza a su padre enfermo en el telégrafo de la estación de tren, se niega a recibir la pistola que este le ofrece antes de irse. Más adelante, cuando está sola y es perseguida por los ladrones, logra defenderse tomando una llave inglesa, simulando tener un arma. Los ladrones se lo creen y retroceden, y así los mantiene hasta que llega la ayuda.

Al final, cuando el conflicto se resuelve, la operadora muestra lo que tenía. Ahí Griffith hace un plano detalle de la llave, y luego los ladrones le festejan el engaño sacandose los sombreros con una pequeña ovación, como si aceptaran la derrota con una cuota de honor.




Quizás se trate de otro de esos tempranísimos momentos de autoconsciencia de Griffith que, en medio de un lenguaje que está en su propio proceso de invención, ya hace notar también la noción de artificio. Es simple, la operadora le arma un pequeño relato a los ladrones, y el plano detalle de la herramienta contiene fuera de campo al arma posible, imaginada. La ovación de los ladrones es también, más allá de su sentido intrínseco a la trama, un desplazamiento del posible aplauso de la audiencia.

Pero la cosa no se termina ahi, porque en Griffith siempre se pone en juego un sistema que se desorganiza para luego reorganizarse. Es evidente que el momento del rechazo a la pistola del padre va a tener su contrapartida en la necesidad de defensa. La llave inglesa se va a convertir entonces en el elemento que haga la compensación, lo que ajusta las cuentas entre los dos puntos anteriores. Es un pequeño engaño, una mentira, pero con sentido, y a través de una herramienta, como el cine.

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